Rutas temáticas por el interior de la Costa Blanca

Turismo sostenible por el corazón de Alicante

La Vila Joiosa

Es una ciudad bañada por las cálidas aguas del Mediterráneo. Está situada en pleno corazón de la Costa Blanca y su esplendor actual se ha cimentado en su densa historia y su rica tradición.

Villajoyosa o la Vila Joiosa, en su denominación en valenciano  conocida popularmente como La Vila, se localiza en el sur de la comarca de la Marina Baixa. Se enclava en un territorio costero bastante aislado de su entorno por arcos de altas cumbres que lo encierran, entre las que se encuentra la sierra Aitana.

Posee un clima excepcional, con una media anual de temperatura privilegiada por encima de los 19ºC, y comparte con Almería la mayor cantidad de horas de sol al año.

La ciudad, cruzada por el río Amadorio, está rodeada por los terrenos agrícolas más extensos de la comarca. También cuenta con una estupenda playa con fondo óptimo para echar el ancla.

Si unimos a todo ello un cerro costero fundamental en términos defensivos, podemos comprender por qué Villajoyosa ha sido la capital histórica de la comarca desde al menos el siglo VI a.C. hasta la época tardorromana, siglo VI d.C. y posteriormente de nuevo a partir de la ocupación cristiana en 1300.

Los primeros pobladores aparecen en la Edad de Bronce. El cerro donde se asienta el casco antiguo fue una ciudad ibérica y existen razones fundadas para identificarla con la Alonis de los textos clásicos.

Las excavaciones de la Necrópolis ibérica del Poble Nou han proporcionado muchos materiales de uso militar y cotidiano que se exponen en el Museo Arqueológico Municipal.

Durante la Edad Media las costas se despoblaron por la amenaza pirata y en el siglo VIII el levante se islamizó, hasta 1300, cuando el almirante de Jaime II, Bernat d’en Sarria, funda Villajoyosa.

La población tuvo un castillo que la protegía, pero la fortaleza que hoy se observa desde la ciudad es más reciente, del siglo XVI. Esta fortaleza y las torres vigía de la huerta son un ejemplo de arquitectura renacentista.

Según la tradición, un 29 de julio los pobladores de Villajoyosa pidieron la intercesión de Santa Marta para repeler un importante ataque de los piratas berberiscos. Desde entonces es la patrona de la ciudad y desde 1694 se celebran en su honor las fiestas de Moros y Cristianos.

Museo del Chocolate

Este museo permite conocer la historia del chocolate a través de todas las curiosidades y las valiosas piezas que la fábrica Valor ha reunido a lo largo de más de 125 años de historia. El museo descubre los secretos mejor guardados por la larga tradición chocolatera de la familia Valor, tan arraigada en Villajoyosa.

Las dependencias del museo se pueden disfrutar por dentro y por fuera. Antes de entrar en las instalaciones es necesario detenerse en el exterior del recinto donde se exponen grandes máquinas y un carro con el que se comercializaba el chocolate

Se han programado dos itinerarios, uno temático y otro cronológico, que facilitan el recorrido del museo. En el primero de ellos se ofrece una muestra del comercio, el consumo, los envoltorios, las materias primas, los bombones y los moldes.

En el cronológico se da a conocer la evolución de la industria chocolatera a través de la historia de las tres factorías propiedad de Valor, dedicadas a la producción de este alimento desde el S. XIX.

La visita finaliza con las instalaciones actuales y una degustación.

Qué más visitar en La Vila

Villajoyosa es una ciudad que ofrece al turista infinidad de posibilidades, desde disfrutar de playas urbanas, calas y parajes litorales de gran belleza, hasta visitar monumentos de gran interés artístico o recorrer el colorido casco antiguo y barrio del Poble Nou, que todavía conserva todo el encanto de las villas marineras típicamente mediterráneas.

El casco antiguo de Villajoyosa, declarado BIC (Bien de Interés Cultural), mantiene un grado de conservación envidiable. Su carácter tradicionalmente marinero y comercial ha determinado su particular arquitectura, con planta y distribución típica de la época de la reconquista.

En el conjunto histórico artístico es necesario visitar la iglesia-fortaleza de la Asunción, perteneciente al gótico catalán y el conjunto de las calles Colón y de Canalejas, donde se conservan edificios con diferentes estilos arquitectónicos que abarcan los siglos XIX y XX. Tampoco se puede pasar por alto en la visita uno de los iconos de la ciudad, las casas colgantes policromas sobre el río Amadorio.

El recinto amurallado se destruyó parcialmente durante la Guerra de Sucesión, por lo que actualmente se pueden observar algunos de los lienzos incorporados a las viviendas más antiguas del núcleo urbano. Dichos muros, construidos en el siglo XVI se constituye como un ejemplo inaudito de arquitectura defensiva pre-abaluartada.

En la Edad Moderna, se construyeron nuevas murallas en las que destacan los lienzos de poniente y de levante, de estilo Vauban o de arquitectura abaluartada. En los lienzos de levante se puede distinguir por los baluartes de paredes rectas con formas de estrella muy diferentes a las de Villajoyosa. Las torres que componen el recinto amurallado, son de planta circular con cuerpo macizo y una cámara superior con grandes cañoneras.

El barrio del Poble Nou, aunque ya existía con anterioridad, se desarrolló particularmente con la construcción del puente de la carretera a mediados del siglo XIX. Es un pintoresco barrio organizado en torno a la pequeña plaza, denominada de la Luz, donde se celebra anualmente el tradicional concurso de Pebrereta, un guiso local, con la llegada del verano, concretamente el primer viernes de junio.

El conjunto de torres esparcidas por todo el municipio, nueve en total, dan fe de la importancia estratégica de la plaza.

Las más antiguas, como la de San José, datan de la época romana. Se trata de una edificación funeraria integrada en una necrópolis. Las investigaciones aseguran que se trata del sepulcro de un personaje de especial relevancia de la vida social del municipio del que no se ha desvelado la identidad. En su origen, la estructura tenía doce metros de altura de los que se conservan ocho.

La Torre de la Cruz, es parte de una villa romana monumental de los siglos I a VI d.C., que posee una rica decoración de los mosaicos y tallas murales en mortero de yeso.

La Torreta cuenta con una estructura que aparece en documentos de principios del siglo XV, por lo que se supone su existencia desde las primeras repoblaciones cristianas. Desde su ubicación domina toda la huerta de Villajoyosa y está declarada BIC (Bien de Interés Cultural).

De más reciente construcción son las torres de huerta construidas entre los siglos XVI y XVIII, estructuras anexas a casas de campo que transmiten hacia el interior la señal de alarma recibida de las torres de costa.

Las diferentes ermitas esparcidas por todo el término municipal son monumentos que bien merecen una visita. La Ermita de San Antonio, construida en el siglo XVIII, con un campanario posterior de 1917 preside el barrio que lleva su nombre. El interior está dotado de una rica policromía.

En la Casa de la Cultura se encuentra la biblioteca, la fonoteca y el archivo municipal, además del museo municipal. En el sótano existe un pequeño auditorio donde se celebran actos culturales.

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