Rutas temáticas por el interior de la Costa Blanca

Turismo sostenible por el corazón de Alicante

Agost

La historia de Agost ha ido en muchos episodios inevitablemente unida a la de Alicante, ya que ha sido tierra de paso y estancia de muchas civilizaciones que se dirigieron a Illice (Elche) y Lucentum (Alicante).

Aunque en el lugar donde se asienta la villa existió un poblado en época prerromana, la civilización árabe fue quizás la que más huella dejó en Agost, como muestra de ello tenemos el arco acueducto de agua potable para la población, o los hornos alfareros de los cuales aún quedan vestigios que datan del siglo VIII.

La fertilidad de la tierra y la seguridad que disfrutaban las haciendas y sus moradores bajo la dominación cristiana facilitaron el desarrollo de la población hasta convertir Agost en un lugar de relativa importancia, pasando de 80 vecinos (320 habitantes) en tiempos moriscos a 240 vecinos (960 habitantes) a finales del siglo XV, época en que Fernando el Católico, eleva a Alicante a la categoría de ciudad en 1490.

Agost perteneció al municipio de Alicante y al Señorío de Burgunió, hasta el año 1681, en que pasó a ser de los caballeros de Ballebreras. Posteriormente perteneció a los condes de Rocamora.

En este tiempo, la villa aumentó considerablemente su población sobrepasando los 300 vecinos (1.200 habitantes), condición imprescindible en aquella época para poder solicitar la municipalidad independiente de cualquier población y en 1705 fue declarado finalmente municipio.

A mediados del siglo XVIII, Agost era un pueblo agricultor y alfarero, la rivalidad entre los dos gremios era muy grande, como lo demuestra el anecdotario popular, que incluye varios episodios de enfrentamientos, incluso durante las procesiones, en las que ambos pedían a los santos patrones intereses contrapuestos.

Estas actividades siguen caracterizando al municipio y las huellas de la tradición agrícola y alfarera siguen presentes y vigentes. No en vano, Agost es reconocido por su industria cerámica y sus cultivos de uva embolsada tan apreciados por su elevada calidad gastronómica.

Museo de Alfarería

Está ubicado desde 1981 en un antiguo alfar y ofrece visitas guiadas a una alfarería de principios del siglo XX y a la exposición permanente. Asimismo ofrece cursos de torno y cerámica, cuenta con biblioteca especializada, tienda, información y asesoramiento sobre la alfarería y cerámica de Agost.

La exposición permanente conserva una gran colección de piezas de barro cocido producidas en el municipio desde aproximadamente finales del siglo XIX hasta hoy. Se trata de objetos funcionales necesarios en la vida cotidiana y vinculados en muchos casos al mundo rural.

La tradición alfarera en Agost se remonta al siglo XVIII. El gran auge de esta actividad se produce a principios del siglo XX, con la conquista de de nuevos mercados. Desde mediados del pasado siglo esta industria ha vivido importantes cambios para adaptarse a las necesidades de sus clientes.

Tras la Guerra Civil hay una disminución en la producción motivada por la aparición de nuevos materiales, la
generalización del uso de agua corriente en las casas, la emigración de la población rural a las ciudades, la pérdida del mercado con Argelia, etc.

Por el contrario, en los años cuarenta y cincuenta empiezan a llegar los turistas a la Costa Blanca y buscan objetos que les
sirvan como recuerdo. Los alfareros de Agost pintan sus piezas en frío manteniendo técnicas y formas artesanales aplicadas a la producción en serie y en grandes cantidades.

El Museo realiza tres exposiciones temporales cuya temática cambia  anualmente.

Qué más visitar en Agost

El Castillo de Agost, edificado tras la reconquista cristiana, sufrió diversas vicisitudes que lo fueron deteriorando paulatinamente. De la vieja fortaleza sólo queda el arranque de una torre y algún muro reutilizado en la ermita de San Pedro.

Esta ermita en un principio debía ser una pequeña capilla del Castillo y ha sido restaurada y reedificada en diversas ocasiones. Actualmente está cerrada al público.

Desde el conjunto se puede divisar una bonita panorámica del valle de Alicante, que alcanza hasta el mar.

La Ermita de Santa Justa y Rufina, patrones de los alfareros, se sitúa en el núcleo urbano del municipio. Es de planta casi cuadrada y la cúpula, sobre pechinas, se apoya en un tambor de poca altura. En la coronación de la fachada hay potes de cerámica verde y marrón.

La Iglesia de San Pedro Apóstol
es el fruto de varias y sucesivas intervenciones que van desde su construcción a mediados del siglo XVII hasta finales del XVIII.

Destacar la Capilla de la Comunión por su decoración pictórica, que constituye junto con Santo Domingo de Orihuela una de las mejores muestras del barroco alicantino.

Los responsables municipales de turismo han desarrollado itinerarios recomendados que permiten descubrir al visitante el casco antiguo en torno a la alfarería.

La Ruta de la Alfarería es un recorrido urbano que da a conocer los lugares emblemáticos que guardan relación con la actividad alfarera que tradicionalmente ha desarrollado el pueblo de Agost. Está señalizada con paneles informativos que describen cada uno de los puntos de interés. El itinerario comienza en el Parque Concepción Vicedo y desde allí continúa por la calle la Font, donde se encuentran la Font y el Llavador de Agost.  Desde ese lugar se dirige hacia la calle de les Cantereries donde se encuentra la Ermita de Santa Justa y Rufina. Desde esa calle se encamina hacia la de San Roque y después atraviesa la avenida del Consell del País Valencià para llegar al Centro Agost – Museo de Alfarería. Finalmente, la ruta termina por la calle Teuleria hacia las Terres dels Pobres, antigua mina donde se extraía la arcilla, que recientemente ha sido restaurada y desde donde se pueden contemplar unas hermosas vistas e incluso vislumbrar el mar.

Se ha desarrollado igualmente un trayecto recomendado para visitar el casco antiguo, que coincide en parte con la Ruta de la Alfarería. El recorrido toma salida en la avenida Verge de la Pau desde donde se dirige hacia la Plaza de España, donde se encuentra el Ayuntamiento. Desde la plaza avanza por la calle la Font y llega al Lavadero Municipal. Continúa por esta calle hasta llegar a la de les Cantereríes, y desde allí sube al Castillo y a la Ermita de San Pedro. A continuación por la calle Morelló se dirige hacia la calle Petrer hasta la plaza de la Constitución donde está la Iglesia de San Pedro Apóstol, de mediados del siglo XVII.

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