Rutas temáticas por el interior de la Costa Blanca

Turismo sostenible por el corazón de Alicante

Sax

La historia de Sax se remonta a la época de íberos y romanos. Ofrece interesantes atracciones turísticas tanto en el núcleo urbano como en los alrededores.

La población actual tiene su origen a finales del siglo XII, cuando el califa Yusuf al-Mumín licenció a parte de sus tropas para que se establecieran con sus familias en estas tierras con el fin de repoblarlas y defenderlas. La evidente posición estratégica del cerro sobre el que se asienta Sax hizo de su castillo un punto fortificado importante.

El primer intento de reconquista fue a principios de 1239, y en él participaron nobles como Ramón Folch, Rodrigo de Lizana y Artal de Alagón. La resistencia musulmana fue notable y resultó con la muerte frente a las murallas bajo una lluvia de piedras de Artal de Alagón, que era quien conocía la región, las fuerzas cristianas debieron retirarse hacia Valencia.

A finales de ese mismo año una nueva expedición de caballeros aragoneses de la Orden de Calatrava, dirigidos por el comendador de Alcañiz, consiguieron tomar los castillos de Sax y Villena, que por orden de Jaime I fueron confiados a esa Orden para ser entregados, según lo pactado, a la Corona de Castilla, lo que fue confirmado por el Tratado de Almizra.

En el siglo XIV, los castillos de Sax, Biar y Villena formaron parte del señorío de Villena, que detentaba el Infante Don Juan Manuel, por lo que la fortaleza de Sax se vio envuelta, al igual que el resto de las posesiones del noble, en las rebeliones que protagonizó contra el rey castellano Alfonso XI, así como en la denominada Guerra de los dos Pedros, que enfrentó al monarca castellano y al aragonés mediada ya aquella centuria.

En 1303 el infante Don Juan Manuel entregó el castillo de Sax a Juan García, señor de Alcaudete, para que lo gobernara en nombre del soberano aragonés Jaime II, y como garantía del contrato firmado con éste para la celebración del posterior matrimonio del infante con la hija del soberano, Doña Constanza. Se estipuló entonces que si Don Juan Manuel no cumplía su parte del contrato y el matrimonio no llegaba a celebrarse, el rey de Aragón tomaría la posesión legítima del Castillo de Sax.

El Castillo de Piedra conoció distintas fases constructivas hasta llegar a tener la apariencia que hoy día contemplamos. Son muchos autores los que opinan que su actual fábrica es del siglo XIV, aunque ya en época musulmana existía en este mismo lugar un alcázar que recibía también la denominación de Sax. La parte más antigua del castillo es la zona norte, y la más moderna, la que corresponde a la torre del homenaje.

El castillo de Sax

Entra dentro del grupo de castillos roqueros que domina desde su altura la población a la que defiende. Su planta alargada se ciñe a la cresta de la montaña sobre la que se asienta, siendo inexpugnable en su zona este. Posee dos recintos fortificados, accediéndose al primero por medio de una rampa, y teniendo el segundo una planta rectangular.

El castillo se compone básicamente de dos grandes torres cúbicas unidas por lienzos de muralla almenados. Los cimientos de una de las torres son posiblemente romanos, y la otra, considerada como la del Homenaje, es musulmana, del siglo XII, aunque sus cimientos son del siglo X.

La torre del homenaje se encuentra en el segundo recinto, cimentada sobre una caverna de la roca, con más de 15 metros de altura y tres plantas de sillería encadenada y sillarejo. La primera y la segunda de estas plantas poseen una bóveda de medio cañón apuntada, con saeteras en ésta última y en la tercera de ellas.

La comunicación entre las plantas se realiza a través de una escalera que, adosada al muro, se encuentra cubierta con arcos apuntados y escalonados. Existía un puente levadizo como acceso a la torre del homenaje que hoy en día ha desaparecido. Junto a la torre existe un gran aljibe con uno de sus lados, el este, semicircular.

La otra torre se sitúa en el extremo de la planta alargada del castillo. Su forma es cuadrada y posee una única planta con bóveda de medio cañón y gruesos muros.

Qué más visitar en Sax

La Ermita de San Blas, situada en la Plaza de San Blas, en pleno casco histórico de la Villa, hoy alberga la imagen del Santo y Patrono de la Villa.

Se trata de una Ermita de planta rectangular, en la actualidad con un ábside semicircular en el presbiterio y está dividida en cuatro tramos separados por grandes arcos transversales de medio punto. En los siglos XVII y XVIII se construiría la espadaña barroca donde se encuentra el campanario.

Las puertas de la ermita, de grandes dimensiones y muy bien trabajadas y talladas, tienen en ambas hojas un adorno superpuesto con los símbolos de San Blas, Obispo de Sebaste: el báculo y la mitra.

El paraje dela La Torre, cuya historia se remonta a la época romana, debe su nombre a las ruinas de una torre medieval situada sobre una colina. Se trata de una torre vigía de época almohade del siglo XII, de planta cuadrada y obra de mampostería trabada con cal.

La torre estaba estratégicamente situada para servir de amparo a los transeúntes de una importante vía de comunicación, conocida como Camino de los Valencianos, cuyo origen se puede identificar con los restos de la Vía Augusta a su paso por Sax.

Entre los edificios a destacar está la Ermita de San Pancracio, construida en lo alto de otro cerro a mediados del pasado siglo. Todos los años, el uno de mayo, los sajeños acuden en romería a dicha ermita, para dar testimonio de su devoción.

Pero la auténtica joya de esta zona es la Casa de la Torre, recientemente restaurada, y que mandó edificar D. Gaspar Marco y Marco en 1856. La casa señorial de recreo, tiene dos plantas nobles y una buhardilla, de carácter suntuoso y de selecta ornamentación, que ha reservado parte de las tierras de labor para espacios ajardinados.

Iglesia de Nuestra Sra. de la Asunción. Levantada en los años treinta del siglo XVI, su esquema es el de una nave única dividida primitivamente en dos tramos, con dobles capillas entre contrafuertes y presbiterio recto, con capillas colaterales. La nave se cubre con bóvedas estrelladas.

El interés de este monumento reside en ser una de las muestras más puras de la Iglesia de nave única, de influencia catalana. Se puede constatar el influjo del Renacimiento procedente del foco artístico de la catedral de Murcia.

A pesar de la ejecución plana de los detalles ornamentales de la portada de la fachada principal, tiene un acusado carácter escultórico producido por el diseño del conjunto y por haberse cubierto todos los elementos con formas decorativas, entre las que se encuentran los dos medallones con dos bajorrelieves de perfil, que parecen representar al Emperador Carlos I y al Papa Paulo III.

El Pocico de la Nieve, en su interior se guardaba la nieve caída durante el invierno hasta la llegada de los meses estivales, la cual era utilizada para la fabricación de sorbetes y bebidas refrescantes, como terapia para las fiebres, para mantener frescos los alimentos.

Las primeras noticias de este pozo de nieve datan del año 1702 y con más o menos altibajos, este pozo de nieve estuvo en funcionamiento durante los siglos XVIII y XIX, hasta que la fabricación del hielo industrial lo dejó en desuso.

La Colonia Santa Eulalia, se trata de una colonia agrícola construida en la última década del siglo XIX en las tierras del Conde de Alcudia y de Gestalgar, con plantaciones de vides, olivos y almendros en las 138 hectáreas de la finca, donde se edificó de nueva planta un pequeño pueblo para los trabajadores que contaba con calles y plazas bien delineadas, almazaras, bodegas, lagares, fábricas de harina, tiendas, hospedería, tienda e incluso teatro. En la misma se edificó también el palacio de los condes, de estilo modernista y con dos escudos nobiliarios a ambos lados de la puerta principal.

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